17 enero, 2018 | 04:05
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Brancaleone, pasión por la música en el reino de los que se animan a saltar

Por Cristian S. Abdala
La pasión se trasmite en pequeños gestos que marcan a quienes nos rodean, Brancaleone es un cúmulo de pasión por la música que deja un sello imborrable a todo aquel que se detiene a verlos actuar. Jacinto Benavene, dramaturgo español, dijo “Si la pasión, si la locura, no pasaran alguna vez por las almas… ¿Qué valdría la vida?, entonces deduzco que los amigos de Brancaleone tienen la vida totalmente justificada porque están llenos de pasión y locura por su arte. Sus virtudes se reflejan en cada letra y en cada acorde de sus temas, los cuales integran una mezcla de vocablos campestres y urbanos, entreverados felizmente, que reflejan un estilo y un sello inconfundible. Esta mezcla se debe a que parte de la banda proviene de 9 de julio y Tandil provincia de Buenos Aires, donde en otras épocas la concurrencia a las peñas era habitual y los aromas de campo recurrentes, mientras que el resto del grupo pertenece a la gran urbe, donde las cosas suceden siempre primero.
Se hace difícil encasillar a Brancaleone dentro de un género musical, su amplitud en los estilos de música y mezclas de acordes van desde el rock hasta el folclore, pasando por el tango, milonga y algo de murga, logrando su máxima expresión al fusionar estos géneros. La música de esta banda, logra ser muy original e impetuosa dentro del a veces repetitivo y comercial mundo de la música, pero lo más destacable es que reúne tres valores de la vida que a menudo cuesta encontrar entrelazados: humildad, talento y pasión. Como si esto fuera poco, además de tocar en vivo constantemente en los últimos años en lugares emblemáticos de Buenos Aires principalmente, como La Trastienda, El Roxy, Groove, así como diversos Festivales, teatros, estadios y salones, la pasión por la música los lleva a tocar en lugares públicos como plazas o parques de diversos lugares. Una buena evidencia de sus cualidades está en los shows que brindan en Cosquín Rock, los tres días que dura el evento, durante más de 5 horas diarias, siendo este el quinto año consecutivo, pero no dentro del mega festival y arriba de los imponentes escenarios que el evento ofrece, sino afuera del gran predio, en el patio de una casa, bajo la sombra de los árboles, con piso de tierra y cerco de alambre. En ese rústico y natural ambiente, mientras la multitud camina hacia el ingreso del festival, Brancaleone exhibe su máximo potencial musical atrayendo a propios y extraños que retrasan o desisten de su ingreso al predio para quedarse cantando y saltando con ellos. En ese escenario tan singular los músicos logran una gran comunión y armonía con el público, algo pocas veces visto en los “iconos del rock”, gracias a su humildad, carisma e integración con la gente. Es habitual que “el Pela” o “Pelado” (Martin Dufuo, voz, charango y bombo legüero) se mezcle con la gente haciéndola participar, o que “el Chelo” (Marcelo Henín, Guitarra), “el Dogo” (Alejo Urbani, bajo, contrabajo y coro) y “el Edu” (Edgardo Bonanni, teclados y acordeón) desarrollen sus mejores acordes mientras hacen un “trencito” o una ronda con el público… palabras aparte para “el Negro” (José Giorgi, batería y percusiones) que desde su lugar logra una química e interacción con el público digna de observar. Todo esto ocurre mientras Pedro de Brancaleone (Pedro Dufuo, multifacético) reparte panfletos a los transeúntes contándoles sobre las ocurrencias de la banda. Y así van pasando las horas, la noche va llegando y el público no deja de delirar con los mejores temas de Branca que se van haciendo escuchar, como No voy a parar, Corazón, Torito, Tenerte, El descarrilalor, Vida delivery, Morir en Bolivia y sobre todo con su arrolladora versión de Balada para un loco de Piazolla y Ferrer, entre otros, mientras que entre tema y tema, algún integrante de “La Armada” (seguidores incondicionales de Brancaleone) vocifera a viva voz “Branca! Branca! Branca!”, esperando la efusiva respuesta masiva de “León! León! León!”. En esas horas de música y complicidad entre artistas y público, las emociones muchas veces expresadas con “piel de gallina” o lágrimas, se suceden sin respiro, dando vida al anecdotario de cada alma que pasa por el show de Branca. De repente “el Pelado” de Brancaleone pide algún peine a las chicas que están en el lugar, lo une con un trozo de bolsita y, con toda su actitud avasallante e histriónica, junto a todos los compinches de la banda hacen bailar y delirar a toda persona que pasa por el lugar, siendo imposible dejar quietas las piernas, levantar las manos, agitar la cabeza y exaltar el corazón.
Entre varios hechos destacables que demuestran la entrega de los Branca con el público ocasional, me gustaría mencionar la anécdota del vendedor de pulseras y tobilleras tejidas, quién mientras vendía su arte en la calle, escuchó sobreponerse al murmullo de la gente, el grito del Pelado diciendo “Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao!” dirigiéndose sin dudar un instante, a los saltos, montado sobre sus viejas ojotas de papel, a ese baile alrededor de la batería que unía en una ronda a extraños, fieles y miembros de la banda, para luego de cantar, saltar y gritar de manera efervescente, ese hombre de pelo corto, piel trigueña y barba desprolija, con su tubo de pulseras en la mano, se apartó del tumulto con una sonrisa cumpleañera para enjugarse unas cuantas lágrimas mientras decía “Me hicieron llorar loco, me hicieron llorar”… sin dudas, esta anécdota expresa el sentimiento y energía que el público recibe por parte de la banda.
Otro punto a destacar es la excelente calidad y presentación del material discográfico, buzos y remeras que estaban a la venta en una pequeña mesa de madera, mientras la banda sonaba. Este material se vende con la principal finalidad de dar a conocer a la banda, ya que los precios a los cuales ofrecen sus productos se encuentran muy por debajo de la calidad de los mismos.
Son cuatro los discos grabados por Brancaleone: Imposible, cuya portada fuera pintada por artistas no videntes, e incluye un desplegable de 2,8 metros, actualmente agotado; Convida, grabado en vivo en la ciudad de 9 de Julio, que para explicar el nombre del disco me remito a las palabras de Pedro Dufou “se llama Convida porque incluye dos discos iguales, uno para vos y el otro para que se lo convides a un amigo”; su tercer disco es Todos los cueros la misma canción, el cual tiene una presentación y calidad insuperable, nada envidiable con la producción de las grandes bandas, este disco contiene todas las letras en filminas individuales dándole una originalidad y belleza incomparable; Insoportable, su cuarto disco se puede descargar directamente a través de Internet y contiene exitos como Morir en Bolivia, Al trotecito y la versión acústica de Corazón.. Sin dudas el material discográfico evidencia en esta banda su humildad y amor por la música, más allá de los réditos económicos.
Es sabido que trasladar a una banda a tocar a uno y otro lugar tiene su alto costo económico, sin embargo Pedro Dufou nos comentó que ellos van felices al Cosquín, con sus propios medios, todo a pulmón, a la misma casa todos los años y con la misma pasión, porque ellos viajan y tocan música para hacer amigos, conocer historias de vida y lugares, la idea se sintetiza con sus palabras “Con que una persona se acerque a comprar un disco se justifica todo el esfuerzo de venir hasta Cosquín, con un sólo amigo que se acuerde de Branca nos podemos ir satisfechos”. Nos sorprendió gratamente que Pedro también nos diga que les es mucho más fructífero y alegre tocar tres días en las afueras del Cosquín Rock que 30 minutos en el festival… que si se lo propusieran seguramente podrían gestionar tocar en algún Cosquín, pero que a ellos les llena el alma hacer el Cosquín a su estilo, entre la gente y con la gente.